En el día de la fecha, en la ciudad de Bs As, Argentina, tenemos que informarle que la señora Mercedes Sosa, la más grande Artista de la Música Popular Latinoamericana, nos ha dejado.
Haydé Mercedes Sosa, nació el día 9 de Julio de 1935 en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Con 74 años de edad y una trayectoria de 60 años, Ella transitó diversos países del mundo, compartió escenarios con innumerables y prestigiosos artistas, y dejó además, un enorme legado de grabaciones discográficas.
Su voz llevó siempre un profundo mensaje de compromiso social a través de la música de raíz folklórica, sin prejuicios de sumar otras vertientes y expresiones de calidad musical.
Su talento indiscutible, su honestidad y sus profundas convicciones dejan una enorme herencia para las generaciones futuras. Admirada y respetada en todo el mundo, Mercedes se constituye como un símbolo de nuestro acervo cultural que nos representará por siempre y para siempre.
Quizás, las palabras de su entrañable amiga, Teresa Parodi, resuman el sentimiento de muchos:
“…Mercedes, salmo en los labios
amorosa madre amada
mujer de América herida
tu canción nos pone alas y hace que la patria toda
menudita y desolada no se muera todavía,
no se muera porque siempre cantarás en nuestras almas…”
“Extraído de la página web oficial www.mercedessosa.com.ar“
(Extracto del artículo escrito por Aurelio Martínez, en el nº13 de la Revista Cantem-Enero de 2006)
Hablar del maestro Pagán, es hacerlo de una larga y brillante carrera dedicada a la música, por lo que es difícil resumir en unas líneas la intensa actividad que ha desarrollado, pues con su música ha llenado pentagramas y pentagramas, erigiéndose en uno de los creadores más prolíficos del siglo XX.
De raíces murcianas, es natural de Fortuna, la conocida ciudad de los baños termales, comenzó a muy temprana edad sus primeros estudios musicales con su propio padre, profesor de Solfeo y organista, continuando los correspondientes de Armonía con el que fuera director de la Banda de Infantería de Marina de Cartagena, Emilio Díaz. Los de piano los realizó con la profesora Matilde Palmer de Madrona. En 1939, un joven José Pagán, se traslada a Madrid, para completar sus estudios superiores en Real Conservatorio Superior de Música de la capital de España, convirtiéndose muy pronto en el alumno predilecto del profesor Conrado del Campo. Como finalización a estos estudios en Madrid, obtuvo el Premio Extraordinario “Miguel Yuste” de Solfeo y Primer Premio de Armonía. Al término de la etapa estudiantil, fue nombrado profesor de Armonía en el propio Real Conservatorio de Madrid.
Pero si en algo ha destacado, el maestro Pagán, ha sido en el campo de la composición. Principalmente esta labor compositiva se ha desarrollado en los campos de la música religiosa y la cinematográfica. No en vano, su música ha sido el hilo conductor de las bandas sonoras originales de más de cincuenta largometrajes y cien documentales para directores de la talla de Carlos Saura, Manuel Murote, Rafael Gil, León Klimovsky, Jesús Franco, entre otros. Su ingente actividad como compositor cinematográfico ha sido reconocida con importantes galardones como el Premio “Círculo de Escritores Cinematográficos”, el Premio Especial de la Mostra Infantil del Festival de Venecia, Premio Forlí (Italia), la Medalla de Plata en el Festival de Bilbao, Mención Especial en el Festival de San Sebastián, Premio “San Jorge”, Premio del Festival Internacional de Florencia, etc… También ha realizado música para publicidad radiofónica y televisiva.
En el ámbito de la música religiosa publicó sus “Salmos para el pueblo” junto a Miguel Manzano que se popularizaron por todo el mundo, muy especialmente en la América Latina, por los que recibió la felicitación y bendición apostólica de Su Santidad el Papa Juan XXIII. Dentro de la música sacra, publica con posterioridad el álbum “El Señor es mi fuerza” con Juan Antonio Espinosa y dos álbumes de “Canciones carismáticas” con Manuel José Alonso.
En el capítulo de curiosidades, el antiguo himno del Atlético de Madrid, el conocido club futbolístico de la ribera del Manzanares también fue obra suya.
Trabajador incansable para Radio Nacional de España, fue también consejero de la Sociedad General de Autores y Editores de España, además de directivo del Montepío de Autores Españoles.
En 1973 fue nombrado miembro del jurado calificador del Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja, cargo que viene desarrollando desde entonces hasta la actualidad. Sus composiciones también han destacado en este género de la habanera, con destacadas armonizaciones y arreglos de habaneras tan populares como “La golondrina”, una conocidísima habanera no sólo en nuestro país, incluso en México es una obra obligada para las despedidas, baste recordar la película “El Padrecito” de Mario Moreno “Cantinflas”, cuando suenan los sones de esa obra en la despedida del “Padre Sebas”. “La despedida”, otra habanera de corte popular fue llevada al pentagrama por José Pagán, en versión para coro de voces mixtas con acompañamiento de guitarras, una obra inspirada en la época de la Guerra de Independencia, donde se refleja la añoranza y el sufrimiento con el que quedaban las amadas por la partida de los soldados españoles a “luchar por la nación”. Una de las obras más populares en este género de ida y vuelta, como es la habanera, es sin duda “La Bella Lola”, fruto también de una extraordinaria versión que realizara José Pagán para coro mixto, y que dio título a una extraordinaria grabación que realizó el Orfeón Donostiarra para el sello discográfico de RTVE Música, donde recopilaron las más variadas creaciones en forma de habanera. Este disco, realizado con el asesoramiento del maestro Pagán, fue la continuación de otro titulado “Habaneras” en el que se recogieron también obras de diversos autores. También impulsó otro disco de habaneras a cargo de la Coral Callosina de San Martín. De esta forma José Pagán López se convierte en uno de los más destacados especialistas en el género de la habanera.
También es compositor de obras para coro como “Oda a la Paz”, con letra de Carmen Santamaría, que fuera obligada en la modalidad de polifonía del mencionado Certamen de Torrevieja en 1996, “Cantos de España”, donde recoge en versión coral populares canciones de diversas regiones españoles, o “Salve a la Virgen”.
En 1992, realiza una de sus más inspiradas composiciones en homenaje a la Inmaculada Concepción, “La Purísima”, Patrona de la ciudad de Torrevieja, la ciudad a la que tan vinculado está desde siempre, la titula “A ti, Inmaculada”, y está escrita sobre la jaculatoria “Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues sólo un Dios se recrea en tan singular belleza. A ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes Madre Mía”. Una obra de una extraordinaria belleza melódica y armónica, compuesta sobre la base rítmica del tiempo de habanera. La obra fue estrenada en la clausura del XXXIX Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja, en 1993. En el año 2002, le fue concedido el Escudo de Oro del Patronato de Habaneras de Torrevieja, por la amplia difusión que ha realizado sobre este cadencioso género. En 2008, es nombrado vocal de honor del Jurado del Certamen.
Aún resuenan en la Iglesia Arciprestal de la Inmaculada Concepción de Torrevieja, a los pies de la Purísima, los ecos de sus propias palabras, en el homenaje que se le tributó en 2005, explicando como le llegó la inspiración para componer esta hermosísima obra dedicada a la Patrona de la ciudad.
En definitiva, nos situamos ante uno de los músicos más prolíficos del siglo XX español, que ha estado en íntima relación con la música del sur de la Comunidad Valenciana.
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El maestro Pagán, nació en Fortuna en 1916 y falleció el día 20 de Agosto de 2009 en la ciudad de Torrevieja.
Noticas TVT 20 de Agosto de 2009
Noticas TVT 24 de Agosto de 2009
Pilar Paéz, David Sánchez y Selena Cancino ofrecían un extraordinario recital lírico en Orihuela en homenaje a Santiago Moreno Tovillas, autor de los versos “Recuerdos de Cuba”.
Los torrevejenses Pilar Paéz (soprano) y David Sánchez (bajo), junto con Selena Cancino al piano, ofrecían el pasado lunes, 25 de mayo, un extraordinario recital lírico en la Iglesia del Colegio de Santo Domingo de Orihuela en homenaje a D. Santiago Moreno Tovillas (1832-1888), ilustre oriolano, Coronel del Cuerpo de Ingenieros del Ejército Español. Este recital fue la apertura del Ciclo de Conciertos “Rincones con arte”, que organiza la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Orihuela, con el cual pretenden acercar la música y el patrimonio artístico, desarrollándose cada día de esta semana un concierto en un monumento emblemático de la ciudad de Orihuela.
En el programa destacaban distintas piezas las “Cinco canciones negras” de Montsavatge, interpretadas magistralmente, y luego obras que destacaron muchísimo en el caso de Pilar Paéz, como la Habanera de la zarzuela “Monte Carmelo” de Moreno Torroba, la Tarántula de “La Tempranica”, o “Alfonsina y el Mar” de Ariel Ramírez. En el caso de David Sánchez, destacar la interpretación de habaneras tan torrevejenses como “Saludo a Cuba”, de César Cánovas, o “La niña de Mariano”, además de la Romanza de Simpson de la Tabernera del Puerto. Selena Cancino interpretó en solitario algunas contradanzas cubanas, de manera brillante.
Como broche a este concierto se estrenó la obra “Recuerdos de Cuba” inspirada en unos versos de D. Santiago Moreno Tovillas, y puesta en música por el director coral Aurelio Martínez López. Esos poemas fueron entregados por la familia de D. Santiago con el deseo de que Aurelio Martínez compusiese una habanera con los mismos. Es una obra para soprano solista y bajo solista, con acompañamiento de piano, la cual está dividida en dos partes, en dos recuerdos, que primeramente se sitúan en la plenitud de su estancia en Cuba, y posteriormente en los recuerdos y añoranzas que sentía cuando se siente cercano a la muerte.
Una vez interpretada la obra, Aurelio Martínez hizo entrega de la partitura a los familiares del homenajeado, terminando el concierto con una nueva interpretación de esta obra que hubo de repetirse ante las ovaciones del público que completó el aforo de la Iglesia del Colegio de Santo Domingo.
(Rohrau, Austria, 1732 – Viena, 1809) Compositor austriaco. Con Mozart y Beethoven, Haydn es el tercer gran representante del clasicismo vienés. Aunque no fue apreciado por la generación romántica, que lo consideraba excesivamente ligado a la tradición anterior, lo cierto es que sin su aportación la obra de los dos primeros, y tras ellos la de Schubert o Mendelssohn, nunca habría sido lo que fue. Y es que a Haydn, más que a ningún otro, se debe el definitivo establecimiento de formas como la sonata y de géneros como la sinfonía y el cuarteto de cuerda, que se mantuvieron vigentes sin apenas modificaciones hasta bien entrado el siglo XX.
Nacido en el seno de una humilde familia, el pequeño Joseph Haydn recibió sus primeras lecciones de su padre, quien, después de la jornada laboral, cantaba acompañándose al arpa. Dotado de una hermosa voz, en 1738 Haydn fue enviado a Hainburg, y dos años más tarde a Viena, donde ingresó en el coro de la catedral de San Esteban y tuvo oportunidad de perfeccionar sus conocimientos musicales.
Allí permaneció Haydn hasta el cambio de voz, momento en que, tras un breve período como asistente del compositor Nicola Porpora, pasó a servir como maestro de capilla en la residencia del conde Morzin, para quien compuso sus primeras sinfonías y divertimentos.
El año 1761 se produciría un giro decisivo en la carrera del joven músico: fue entonces cuando los príncipes de Esterházy –primero Paul Anton y poco después, a la muerte de éste, su hermano Nikolaus– lo tomaron a su servicio. Haydn tenía a su disposición una de las mejores orquestas de Europa, para la que escribió la mayor parte de sus obras orquestales, operísticas y religiosas.
El fallecimiento en 1790 del príncipe Nikolaus y la decisión de su sucesor, Paul Anton, de disolver la orquesta de la corte motivó que Haydn, aun sin abandonar su cargo de maestro de capilla, instalara su residencia en Viena. Ese año, y por mediación del empresario Johann Peter Salomon, el músico realizó su primer viaje a Londres, al que siguió en 1794 un segundo. En la capital británica, además de dar a conocer sus doce últimas sinfonías, tuvo ocasión de escuchar los oratorios de Haendel, cuya impronta es perceptible en su propia aproximación al género con La Creación y Las estaciones.
Fallecido Paul Anton ese mismo año de 1794, el nuevo príncipe de Esterházy, Nikolaus, lo reclamó de nuevo a su servicio, y para él escribió sus seis últimas misas, entre las cuales destacan las conocidas como Misa Nelson y Misa María Teresa. Los últimos años de su existencia vivió en Viena, entre el reconocimiento y el respeto de todo el mundo musical.
UNA CARRERA MUSICAL DE ÉXITO
¿Quién no se ha tropezado en películas y publicidad con el “O mio babbino caro”? ¿Quién no ha escuchado que Mimí tiene su mano helada(Che gelida manina)?¿O que Tosca “vive” del arte (Vissi d´arte)?¿Quién no ha vibrado de emoción al escuhar la interpretación del “Nessum dorma” de Turandot? ¿O al escuchar títulos como Madame Butterfly o Manon Lescaut? De tal forma, que no hay teatro dedicado a la ópera, que obvie sistemáticamente al compositor de todas estas joyas en sus temporadas. Este año 2008, es declarado como el Año Puccini. 150 Aniversario desde que un 22 de Diciembre de 1858 viera sus primeras luces en la localidad italiana de Lucca, el más popular de los compositores de ópera de todos los tiempos, GIACOMO PUCCINi. Con su fallecimiento en 1924, muere de facto también la ópera italiana.
Giacomo PUCCINI tuvo la desgracia de enamorarse de la ópera en la época en la que este género parecía haber dado lo mejor de sí y el público y la crítica consideraban que se había alcanzado un listón insuperable. Cuando, a los 18 años, PUCCINI, fascinado por las partituras de Giuseppe Verdi que su maestro Carlo Angeloni le había descubierto, cubrió a pie el trayecto que separa Luccca de Pisa para asistir a una representación de Aida, el complejo lenguaje musical en el que la ópera italiana se había expresado desde la década de 1810 empezaba a percibirse como un monumento del pasado. El mismo Verdi, consciente de que dicho lenguaje había llegado a su plena madurez expresiva -gracias, entre otros factores a su titánica labor-, sufrió las consecuencias de este agotamiento de del filón: de 1870 a 1887, entre aida y Otello, su sostenido ritmo de producción decayó hasta el punto de dedicarse durante esos años a la revisión de obras anteriores, como Simon Boccanegra y Don Carlo.
En las décadas de 1860 y 1870, el relevo generacional de la tradición representada ininterrumpidamente por Bellini, Rossini, Donizetti, y Verdi estuvo garantizado, sobre todo, gracias a dos figuras menores: Amilcare Ponchielli (1834-1886) y Arrigo Boito (1842-1918). Conviene no olvidar que Ponchielli, compositor de La Gioconda, fue maestro de Puccini en el Conservatorio de Milán. Boito, desempeñó un papel de primer orden en la aparición del movimiento estético milanés más influyente de las décadas de 1860 y 1870: la Scapigliatura.
Pero el joven de Lucca tuvo suerte: en su camino, que apenas comenzaba a recorrer como compositor, se encontró con el editor Giulio RICORDI (1840-1912). Gracias a su maestro Ponchiello, PUCCINI había entablado amistad con el libretista Ferdinando Fontana, uno de los jóvenes bohemios del grupo de la Scapigliatura. Juntos decidieron presentarse al concurso de óperas de un solo acto organizado en 1882 por el editor Edoardo SONZOGNO, el más importante impresor milanés de la segunda mitad del siglo XIX. PUCCINI y Fontana se presentaron con LE VILLI. No lograron ganar el concurso, posiblemente porque en el jurado había algunos miembros cercanos a la editorial RICORDI, que apreciando el talento creador de PUCCINI, no querían que la obra de éste pasase a formar parte de la editorial SONZOGNO. Muy pronto Arrigo Boito, inició una suscripción popular, que permitió representarla un año después en el Teatro del Verme de Milán en mayo de 1884 en la versión de un acto. Posteriormente se representaría en el Teatro Regio de Turín en la versión de dos actos, en diciembre del mismo año, llamando la atención de RICORDI, que publicó la partitura. RICORDI tuvo olfato: esta ópera, la primera de Puccini cosechó un notable éxito de público, hasta tal punto que La Scala la seleccionó para la siguiente temporada. Comenzó así una relación profesional entre RICORDI y PUCCINI que se mantuvo hasta la muerte del editor milanés.
Giulio RICORDI apostó ciegamente por el talento del joven Puccini. Convencido de que la ópera italiana era un arte completo que no necesitaba rendirle pleitesía a la rama wagneriana o a la escuela francesa para triunfar, su ídolo máximo era Verdi. Cuando en 1882 tuvo ocasión de conocer la versión en un acto de LE VILLI, se convenció de que el músico que había creado esta partitura era el digno heredero del autor de Aida. Con el empeño que ponía en todo lo que hacía, utilizó su notoriedad y su poder económico al servicio de la carrera de PUCCINI, sin desalentarse con los fracasos iniciales de su pupilo. Con PUCCINI llegó a desarrollar una relación de complicidad tan estrecha que el compositor incluso aceptó su intervención en alguno de los libretos de sus óperas, sobre todo en el de LA BOHÈME, una ópera que Giulio RICORDI consideraba comparable en calidad artística a las de su amado Verdi.
En el último tercio del siglo XX, los principales escenarios del arte lírico como la ópera de París, el Convent Garden, la Metropolitan Opera House, el Liceo de Barcelona, etc… programan regularmente LA BOHÈME(1896), TOSCA (1900), MADAME BUTTERFLY (1904) y TURANDOT (1926), las óperas de PUCCINI consideradas unánimemente como sus obras maestras.
Otras creaciones como MANON LESCAUT (1893), la trilogía IL TRITTICO (IL TABARRO, SOUR ANGELICA y GIANNI SCHICCHI), estrenada en 1918, pasando por LA FANCIULLA DEL WEST (1910) y LA RONDINE (1917), han ingresado en el repertorio de casi todos los teatros, y aún sus dos primeras obras, LE VILLI (1884) y EDGAR (1889), son objeto de representaciones y grabaciones discográficas.
Nessum Dorma – TURANDOT – Plácido Domingo
E lucevan le estelle – TOSCA – Plácido Domingo
Vals de Musetta – LA BOHÈME – Anna Netrebko
Escena Final de LA BOHÈME – Plácido Domingo
Montserrat Caballé – LA RONDINE – Puccini
El nombre de la organización es largo, pero su objetivo es simple. La Fundación del Estado para el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV) es la fundación del estado que se ocupa de 125 orquestas juveniles y del programa de entrenamiento musical que las hace posibles. Las paredes de las oficinas principales en Caracas estas cubiertas con fotografías de varias generaciones de niños radiantes con sus instrumentos. Tantas sonrisas, tantos niños, tantos instrumentos que es difícil encontrar un espacio en blanco en las paredes.
“Nuestro primer objetivo no es crear músicos profesionales”, explica Xavier Moreno, secretario de FESNOJIV. “Nuestro objetivo es rescatar a los niños”.
En efecto, con sus 30 orquestas profesionales y su creciente flujo de solistas aclamados internacionalmente, FESNOJIV (que los Venezolanos conocen como la Orquesta o el Sistema) hace un grandioso trabajo dando como fruto músicos profesionales. Pero su logro mas grande son los 250,000 niños que acuden a las escuelas de música alrededor del país, 90% de los cuales provienen de familias de escasos recursos.
Lennar Acosta, ahora un clarinetista en la Orquesta Juvenil de Caracas y profesor en el Conservatorio Simón Bolívar, había sido arrestado nueve veces por robo a mano armada y drogas antes de que el sistema le ofreciera un clarinete.
“Al principio yo pensé que ellos estaban bromeando” recuerda. “Yo pensaba, nadie va a confiar que un muchacho como yo no va a robarse un instrumento como ese. Pero luego me di cuenta que ellos no me lo estaba prestando. Me lo estaban dando. Y se siente mucho mejor en mis manos que un arma”.?
Edicson Ruiz se convirtió en el contrabajista más joven que jamás ha tenido la Filarmónica de Berlin a la edad de 17. Ochos años antes, el trabajaba medio tiempo empaquetando bolsas en un supermercado para complementar el sueldo de su madre. La calle, con el alcohol, las drogas y las peleas de pandillas, representaba un gran atractivo, y su comportamiento se estaba haciendo cada vez más violento. Entonces un vecino le contó acerca de la escuela de música local.
“Ellos me dieron una viola y me sentaron en el medio de la orquesta, entonces escuche el sonido de los contrabajos, y pensé, si! ese es el instrumento para mi!” recuerda Ruiz, sonriendo.
“Alguno meses después me pusieron en la Orquesta Nacional Juvenil. Por supuesto yo no podía tocar todas las notas! Ellos siempre lo hacen así; te meten en medio de la orquesta.
Yo recuerdo que miraba la partitura en el atril en mi primer ensayo de orquesta. Era una sinfonía de Tchaikovsky. Y yo pensé, Ellos están locos! pero nunca me dijeron, tú no vas a poder hacer eso. Nunca nadie me dijo algo así en la orquesta. Nunca”??
Acosta y Ruiz cuentan la historia que es el eco de los 400,000 jovenes que han crecido con el sistema desde sus inicios. Los principios son simples. A los niños, a veces hasta de dos años, se les da un instrumento tan pronto como puede sujetarlo. Enseñanza, excursiones, música y cuando es necesario, soporte social está todo garantizado gratuitamente, mientras el niño quiera tocar en alguno de los ensambles del sistema. Las lecciones se efectúan en grupo. Los niños que logran una escala o un par de ellas son asignados para apoyar a otros más jovenes. El soporte entre compañeros es fundamental. El tocar en una orquesta es parte del programa desde el comienzo. Seis días a la semana, cuatro horas al día, los niños hacen música juntos en una de las 90 escuelas de música, o núcleos, alrededor del país.
Progresan con una rapidez asombrosa. Criados en un ambiente de apoyo, cariño, ánimo mutuo y placer absoluto, sin restricciones a la hora de hacer música, los niños a menudo alcanzan un nivel de dominio de sus instrumentos que les permitiría entrar en una universidad europea apenas iniciada su adolescencia.
Con más y más músicos excepcionales en el circuito internacional provenientes de Venezuela, el mundo está mirando atentamente. Claudio Abbado ha hecho largas visitas a Venezuela, ensayando y dirigiendo con los jóvenes durante semanas y habla del sistema en términos superlativos. Zubin Mehta, Plácido Domingo, Lucianno Pavarotti y el fallecido Giuseppe Sinopoli todos han trabajado con ensambles Venezolanos, y se expresan con gran admiración. Simon Rattle lo ha llamado “el evento mas importante sucediendo en la música clásica en cualquier lugar del mundo”. El programa ha recibido premios de la UNICEF y UNESCO y expresiones de admiración de figuras diversas como el ex presidente Sur Africano Nelson Mandela y el actor Roger Moore.
Todo ello ha nacido de la visión de un solo hombre: José Antonio Abreu, un cualificado economista, director de orquesta, organista y político, decidido a hacer algo para cambiar las condiciones sociales de su país hace treinta años. En esa época había sólo dos orquestas sinfónicas en Venezuela y ambas estaban integradas en gran medida por músicos europeos.
Abreu reunió once jóvenes para un ensayo en un estacionamiento subterráneo y les dijo que iban a hacer historia. En el siguiente ensayo había 25 músicos; el día siguiente, 46; al otro,75. En la época vertiginosa del boom petrolero en Venezuela, Abreu consiguió obtener financiamiento estatal del departamento de salud para sus planes con el argumento de que estaba en juego el bienestar de los chicos en situación de riesgo.
Hoy, el Sistema da trabajo a quince mil profesores de música. El presupuesto que el gobierno otorga a la orquesta alcanza los 29 millones de dólares anuales -en un país donde el average de ingresos anual está por debajo de los 3.500 dólares, es suficiente para obrar milagros.
Extraordinariamente, Abreu ha logrado el apoyo de siete gobiernos sucesivos para el sistema.
“Es precisamente por el énfasis social del programa que logramos obtener apoyo gubernamental. El Estado ha entendido perfectamente que este programa aunque trabaja a través de la música, es esencialmente un proyecto social, un proyecto para el desarrollo humano, que es la meta del Estado Venezolano”
“Para los niños con los que trabajamos, la música es prácticamente la única vía hacia un destino social digno. La pobreza significa soledad, tristeza y anonimato. Una orquesta significa alegría, motivación, trabajo en equipo, el logro de una meta. Es una gran familia que está dedicada a la armonía, a todas esas cosas hermosas que solo la música puede brindar a los seres humanos”.
Abreu, ahora con 66 años de edad, es una figura omnipresente en el sistema, asistiendo a varios conciertos al día, con frecuencia acompañado por personalidades del gobierno. Una figura diminuta en chaqueta y corbata, incansable, devoto y respetado universalmente, él es bienvenido a todas partes con cálida admiración. Es el genio detrás del complejo sistema de núcleos regionales, y su acercamiento pedagógico único.
“Nuestra pedagogía se basa en la creatividad individual por parte de nuestros maestros” dice Abreu. “Ellos soy muy talentosos, han adaptado la metodología Europea a nuestra cultura. Y los estudios han mostrado que la música ha cambiado la vida de los niños, sus familias y de comunidades enteras.”
Shirley Apthorp
www.gustavodudamel.com
Orquesta Simón Bolívar de Venezuela interpretando \”Alma llanera\”
LA PALOMA de Sebastián Iradier (1809-1865)
“Cuando salí de la Habana, válgame Dios
nadie me ha visto salir si no fui yo.
Y una linda guachinanga, que allá voy yo,
que se vino tras de mí, que sí señor”
Retrocedamos en el tiempo a 1865, año del fallecimiento de Sebastián Iradier, otro genio de la habanera. En ese año, llega hasta México, otra de las habaneras universales que había compuesto en 1855: “La Paloma”, estrenada entonces por Marieta Alboni.
El conocido “Cuando salí de La Habana válgame Dios..” es popularizado en aquel país por la portentosa voz de la cantante de moda del momento, Concha Méndez, que poseía además grandes dotes interpretativas. Coincide que Maximiliano y Carlota, ocupan la cortísima en el tiempo, cátedra del Imperio. A ambos les encantan los conciertos de la Méndez, hasta el punto de trabar una buenísima amistad. Tanto es así, que la cantante cerraba todas sus actuaciones con “La Paloma” dedicándola a sus protectores.
Repentinamente triunfa la Revolución y el emperador Maximiliano es apresado. Su esposa, Carlota, emprende camino hacia Europa solicitando la ayuda para su marido, al cual cree con vida. Mientras, en México, los contrarios a la Emperatriz, sabidos del gusto de ésta por la composición habanera de Iradier, inventan una letra burlesca que viene a decir: “si a tu ventana llega un burro flaco, trátalo con cariño que es mi retrato”, conociéndose esta versión como “La Paloma Liberal”. Cuando la política vuelve a sus cauces naturales y todo se tranquiliza, la artista Concha Méndez, vuelve a cantar en el Teatro Nacional de México, ante un entregado público que al final de su actuación le pide que cante “La Paloma Liberal”. Pero la gran Concha, luchando con la emoción le dice al público: “No voy a cantarla. Llevo en mi muñeca la pulsera que me regaló una infeliz mujer la primera vez que actué ante ella, y quiero respetar su recuerdo ya que hoy vive sola lejos de aquí. Ni yo ni mi pueblo mexicano hemos de insultar la memoria del marido, fusilado en Querétaro, ni la de una mujer a que sólo la adorna el martirio. ¡Matadme, si queréis. Prefiero la muerte a ser ingrata e infame!”. Besó la pulsera y cubrió su cara con las manos. Todo el público puesto en pie, gritó al unísono:“¡Viva Concha Méndez!” y ya nunca más le volvieron a pedir que la cantase. El alavés Sebastián Iradier, será uno de los elementos consustanciales de esta historia habanera, pues suyo también era “El arreglito”, la enmascarada melodía que se encierra en la habanera de la ópera “Carmen” del francés George Bizet. Éste último, con el deseo de incluir toques hispanos a la ópera que estaba componiendo, incluye una habanera. Esta habanera, está inspirada en algunos momentos en la obra que antes apuntábamos del maestro Iradier. Bizet la retocó ligeramente creando la habanera de la ópera “Carmen”, pero pese a las modificaciones realizadas en la configuración de su melodía y pese a haberle dado un tratamiento distinto en su desarrollo, es indiscutible la presencia de Iradier en la “Carmen” de Bizet. Éste, estrena su ópera en 1875, diez años después de la muerte de Iradier en Vitoria. El musicólogo Lauro Ayestarán fechaba la publicación de “El Arreglito” en Madrid en 1840, aunque otras fuentes la sitúan en París en 1864. Ayestarán también afirma que Bizet la toma para su ópera creyéndola de origen popular y anónimo español, aunque es un dato que levanta ciertas sospechas cuando en la biografía de Iradier se nos habla de la amistad que le unió con Bizet.
De esta forma podríamos definir a esta excelente soprano nacida en Santiago de Chile, que realizó su debut operístico como Cio-Cio-San, la protagonista de Madame Butterfly en el Teatro Municipal de Santiago en 1990. Posteriormente ganó varios numerosos concursos de canto de los más prestigiosos de todo el mundo. Es en 1993, cuando realiza su debut en Europa, en este caso en Sour Angelica, en el Festival de Spoleto. Justo un año después llegaría hasta la Scala de Milán interpretando a Magada de La Rondine. A partir de entonces una carrera de lo más exitosa acompaña a esta magnifica soprano que encuentra en los título puccinianos su máxima expresión. Así lo demostró una vez más, sobre el escenario del Hospital de Santiago en la vigésima edición del Festival Internacional de Música y Danza “Ciudad de Úbeda”, en las maravillosas interpretaciones de las óperas del genio de Lucca. “Se como voi piccina” de Le Villi, aquella primera ópera de Puccini, que tan buenas cosas apuntaba en el futuro de sus composiciones. De Manon Lescaut, el “In quelle trine morbide”, rayando la perfección más absoluta. La emocionantísima aria de la ópera del amor, La Bohème,“Addio dove lieta usci”, que la propia Cristina acabó con lágrimas en los ojos, que contagió al público que abarrotaba por completo la sala. “Vissi d´arte” de Tosca, no podía faltar en este Homenaje a Puccini en su 150 Aniversario, o el “Tu che di gel sei cinta” de la inolvidable Turandot. Absoluta magia fue la que logró crear Cristina Gallardo-Domâs, acompañada al piano de manera magistral por uno de los más importantes pianistas repertoristas de nuestro país, Rubén Fernández Aguirre. En estos momentos prepara su intervención en el 54º Festival Puccini de Torre del Lago (Italia), donde interpretará Edgar el próximo mes de Agosto.
En la noche del sábado 12 de Abril de 2008, tras la celebración de la fase final del II Concurso Nacional de Zarzuela de San Miguel de Salinas,que organiza el Excmo. Ayuntamiento de San miguel de Salinas, eran conocidos los ganadores del mismo. En el apartado de voces masculinas, el primer premio fue a manos del tenor valenciano Javier Tomé Fernández y en femeninas para la soprano madrileña Laura Lavilla. Los segundos premios fueron para el tenor alicantino José Aparicio y la soprano barcelonesa Mireia Dolç.
Tras la disputadísima final del II Concurso Nacional de Zarzuela – SANMILÍRICO 2008, que se desarrolló en el Auditorio de la Casa de Cultura de San Miguel de Salinas, tuvo lugar el fallo del jurado. Fueron diez los participantes que llegaron a esta final, de la cual habría que destacar el altísimo nivel que ha alcanzado. Voces que llegaron desde diferentes puntos de España, que han consolidado plenamente este concurso, que nació con la vocación de apoyar a los jóvenes valores de la lírica nacional.

El municipio de San Miguel de Salinas, se dispone durante la próxima semana a vestirse de gala para vivir unas apasionantes veladas en torno al género de la zarzuela. Destaca la celebración del Concurso Nacional de Zarzuela, que reunirá a jóvenes valores de la lírica nacional para competir por los preciados galardones, además de la puesta en escena de la zarzuela “La Dolorosa” a cargo del Grupo Lírico Torrevieja y de importantes conciertos que se llevarán a cabo.


